Vivimos bajo la amenaza de nuestras emociones dolorosas: cólera, deseo,orgullo, celos y así sucesivamente. Por tanto, debemos estar siempre listos para oponernos a ellas con la ayuda del antidoto apropiado. En su indefectible vigilancia es donde se reconoce al verdadero practicante.
Dilgo Khyentse Rinpoche

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